
La noche del sábado pasado me paso algo parecido con un viento que se dejo caer: De noche, mientras en Santiago aun quedaba un poco de humedad por la lluvia de aquel día, comenzó a soplar un viento. Hubiera sido un viento como cualquiera, de no haber sido por la intensidad y tibieza de aquel viento, que por las 2 de la mañana seguía azotando la casa. Yo, acostado, miraba por la ventana como se movían los árboles, las ramas... y por un instante recupere mis sueños de niñez, aquel sueño que relata noches de una extraña oscuridad, lo suficientemente negra para no ver más allá de unos metros, pero muy clara cuando uno se acerca a las cosas, como si tuvieran luz propia, pero sin llegar a destellar, como una luz suave y tenue que no llega a molestar. Así me sentía yo, mirando aquel cielo morado, que me permitía ver a lo lejos la sombra de un árbol que se agitaba. Abrí de par en par la ventana y comencé a escuchar el ruido del viento, como me hablaba, me mormuraba directamente al oído, donde escuchaba frases completas, que me llegaban directamente al corazón... "Cierra los ojos" o "Estoy aquí, sigue el rumbo", y al cerrar los ojos, llegue a un bosque de ensueño, con uno viento que también hacía sonar hojas y ramas en una sinfonía coral, pero por mil veces más fuerte y mil veces mas bello... y ahí, escuche verdaderos coros de ángeles, que cantaban bellas melodías de alabanza a un ser magnífico, que mostraba su fuerza con aquel viento, que me estremecía y me acogía a la vez, como la mano de un padre que tiernamente trata a su hijo para hacerlo dormir, recordándome aquellas frías pero alegres noches en Chiloe, donde de noche, bajo miles de estrellas, el viento ya trataba de comunicarse conmigo. Fue en esa noche de sábado, solo, sin luz, con el viento en el rostro y con un poco de agua que refrescaba mis labios, donde creo que eh estado mas cerca de la mano de Dios...
1 comentario:
¿Como la mano de un padre que mece a su hijo para hacerlo dormir? Es curioso tene el coraje de describir esa emoción, pues yo no lo he tenido... comparto tal dichoso acontecimiento pero me lo reservo, quizás sea por lo que me dijo aquel viento húmedo que traspasaba mis huesos, que entumecía aún más mi cuerpo y que azotaba un corazón mal herido...quizás sea porque no es necesario o quizás sea porque ese viento no se ha marchado...y sigue gritando fuerte..hay Dios! a veces ruge, a veces susurra..a veces no me deja dormir y otras no me deja despertar..hay Dios y que no se detenga...porque sea como sea...No hay que olvidar recorrer el norte, sin límites..
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